lunes, noviembre 13, 2017

Cinco amores que no olvido

Autor: Usbkabel Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International

Hay parejas literarias que me han marcado para toda la vida. Y no, no hablo de Romeo y Julieta, aunque algunas también están marcadas por la tristeza y la desesperanza. La mayoría no tienen un final feliz, aunque hay algo intenso, prohibido y épico en su forma de abordar el amor que las hace memorables.

Antes de presentar la lista de mis amores literarios favoritos, debo advertirles: hay varios spoilers de las obras a los que pertenecen. Sin embargo, la mayoría son clásicos que, si ustedes no han leído, les recomiendo que lean.

1. Tony Buddenbrook y Morten Schwarzkopf (Los Buddenbrook, Thomas Mann). Tony pertenece a una rica familia de comerciantes alemanes; Morten es un humilde estudiante de medicina. Durante unas vacaciones se conocen, comienzan a tomar largos paseos, a contarse secretos y, como el amor no entiende de clases, a enamorarse. En los momentos en que ella se encuentra con personas de su círculo social, Morten va a sentarse en unas rocas cerca del mar para evitar la incomodidad de estar con gente con la que no simpatiza y con la que no tiene nada en común. Eventualmente, "sentarse en las rocas" se convierte en un sinónimo de estar solo y aburrirse, una expresión que solamente ellos dos entienden, una especie de chiste interno que simboliza su amor pero también todo lo que los separa. Las obligaciones familiares y un desagradable pretendiente de Tony frustran cualquier posibilidad de unión entre ellos y esas vacaciones terminan de forma amarga para ambos. Nunca más se vuelven a ver.
Más adelante, cuando ya Tony es abuela y está llena de arrepentimientos y desesperanza, su hermano le escucha esta expresión que no entiende y que ella no logra explicarle. Pero el lector que la conoce, que ha aprendido a quererla, sabe que en el fondo de su alma todavía arde el amor de su juventud. Y no es difícil imaginar, aunque no se indique en la obra, que seguramente un Morten entrado en años tampoco ha podido olvidarla.

2. El protagonista de Los pasos perdidos (Alejo Carpentier) y Rosario: Este es uno de mis libros favoritos y cuando lo terminé de leer me quedé con un dolor en el alma por varios días. La historia del viaje iniciático del protagonista y sus vivencias en la ficticia Santa Mónica de los Venados -que muchos autores han identificado como Santa Elena de Uairén- me atraparon completamente, así como su relación con Rosario, una mujer simple que contrasta con las féminas independientes, cultas y un poco frías que él está acostumbrado a tratar.
Rosario no tiene poses, no tiene aspiraciones intelectuales, no tiene necesidad de sentirse superior. En ella todo es instintivo, un poco salvaje, pasional. Ella, cuando habla con el protagonista, se refiere a sí misma como "tu mujer". Ese tipo de entrega incondicional, completa, es una que él jamás había conocido y que logra llenar el inmenso vacío que le había producido una existencia, hasta ese momento, plana e infeliz.
Por eso duele tanto cuando la pierde y, con ella, la posibilidad de habitar en un territorio que ya le había mostrado su magia y que se niega a brindarle una segunda oportunidad. Y duele más saber -aunque tampoco nos lo digan en el libro- que jamás volverá a vivir un amor igual.

3. Laura Díaz y Jorge Maura (Los años con Laura Díaz, Carlos Fuentes). Este no es uno de mis libros favoritos de Carlos Fuentes. De hecho, hubo momentos en los que pensé abandonarlo pero no lo hice porque, por flojo que me pareciera a veces, había pasajes luminosos. El amor de Laura -una mexicana cuya vida impetuosa e intensa permite contar la historia de su país- y Jorge Maura -un español republicano residenciado en México- me pareció uno de ellos. La pasión que sienten el uno por el otro, su forma de hacer el amor, su necesidad de exorcizar el pasado y sanar sus heridas son conmovedoras.
Una pasión así de intensa normalmente no dura para toda la vida. La de Laura y Jorge no es la excepción. Sin embargo, hay detalles en el libro que nos recuerdan que los mejores amores no son eternos pero sí inolvidables gracias a ciertos detalles sutiles: una palabra, un apretón de manos, una mirada brillante. Para mí, esta relación se resume en el color plateado que adquirían los ojos de ella "en el orgasmo de ojos abiertos que le exigía Jorge Maura". Es en esa descripción, simple y potente, que se resume la grandeza de ese amor.

4. Adelaida Salcedo e Hilario Guanipa (La trepadora, Rómulo Gallegos). Hay hombres de los que no me enamoraría en la vida real, pero que en la literatura me resultan absolutamente seductores. Uno de ellos es Hilario Guanipa, el mujeriego, recio y atractivo hijo ilegítimo del rico terrateniente venezolano Jaime del Casal.
Hay mujeres a las que no me gustaría parecerme pero que resultan absolutamente necesarias en la literatura porque son capaces de sacrificar absolutamente todo por amor. Una de ellas es Adelaida Guanipa, prima de los hijos legítimos de Jaime y amiga de la infancia de Hilario, quien la deleitaba con las historias divertidas de Tío Tigre y Tío Conejo.
Adelaida e Hilario no se vuelven a encontrar hasta que ambos son adultos. Él queda prendado de la belleza de "tío Conejo" y ella se siente atraída -y turbada- por ese hombre fuerte que no puede disimular su pasión. Leer como este par se va enamorando es una absoluta delicia. Aunque la de Adelaida e Hilario está lejos de ser una relación ideal -algo que se evidencia aún más en su matrimonio-, Gallegos logró capturar con precisión las angustias, la emoción, las dudas y ese ingenuo heroísmo que traen consigo el amor recién descubierto.

5. Elizabeth Bennet y Mr. Fitzwilliam Darcy (Orgullo y prejuicio, Jane Austen). A diferencia de lo que me sucede con Hilario Guanipa, no me importaría tropezarme con un Mr. Darcy en la vida real porque creo que terminaría tan enamorada como Elizabeth Bennet. Estoy segura que ese hombre en apariencia frío y distante, pero que en el fondo es romántico y generoso, ha conquistado a más de una lectora.
Elizabeth, quien vive rodeada por hermanas y una madre obsesionadas con la idea del matrimonio, es un espíritu libre al que la idea de conseguir esposo no le quita el sueño. Inteligente, alegre y en ocasiones mordaz, logra conquistar a Mr. Darcy prácticamente sin buscarlo. Lo que más me gusta de esta pareja es que ambos tienen personalidades fuertes, son bondadosos por naturaleza y cuidan a sus seres queridos. Además, es maravilloso ver como entre ellos va creciendo poco a poco la tensión porque no logran encontrar la manera correcta de expresar sus sentimientos. Cuando finalmente lo hacen -después de varios líos familiares, rechazos y malentendidos- sabemos que esta pareja sí ha conseguido -y se merece- su final feliz.

Joanna Ruiz Méndez

lunes, julio 24, 2017

9 apuntes sobre ser inmigrante


Pixibay.com / josealbafotos /CC0 Public Domain
Hace tres años y medio me fui de mi país y, en mi experiencia como inmigrante, he recopilado algunas experiencias y pensamientos que quiero compartir con ustedes. Emigrar es una experiencia tan plena de matices que estoy segura que otros inmigrantes podrían ampliar estos apuntes y proponer unos nuevos; si es así, siéntanse libres de comentar.

Tienes una historia que contar: Basta que digas "Hola" para que alguien note tu acento, te pregunte de dónde eres y comience el rosario de preguntas: ¿desde hace cuánto estás aquí? ¿qué te ha parecido nuestro país? ¿ya te adaptaste? A mí, personalmente, me parece genial. Cada vez que sucede me da la oportunidad de contar mi historia y, de paso, hablar de mi país. Ser "el extranjero" siempre te permite tener un tema de conversación y es la mejor forma de romper el hielo cuando conoces a alguien. A mí, que no siempre se me da lo de socializar, me parece una gran ventaja.

Eres un embajador de tu país: Te guste o no. Tu forma de comportarte definirá, de alguna manera, lo que las personas que te rodean piensen de la gente de tu país. Es una gran responsabilidad, pero también una oportunidad de dejar una buena impresión y abrirle la puerta a otros coterráneos que, como tú, han tomado la decisión de emigrar.

Es una experiencia agridulce: Sabes que estás viviendo muchas cosas que quizás nunca hubieras podido experimentar en tu país y eso aplica tanto para las buenas como para las malas vivencias. A lo mejor estás conociendo la nieve, estás disfrutando de un transporte de alto nivel o simplemente estás saboreando las mieles de la independencia. Sin embargo, probablemente también estás extrañando a tu familia, no tienes muchos amigos y tus apuntes chistosos, tan populares en tu tierra, ya no hacen reír a nadie. Hay días en los sientes que tomaste la mejor decisión y otros en los que te arrepientes de haber cambiado tanto tu vida. Hay días, incluso, en las que ambas sensaciones se mezclarán. Y sí, es normal.

No eres de aquí, ni eres de allá: A lo Facundo Cabral. En el país que te acogió, te sientes el más patriota. Tratas de no perder ni tus costumbres, ni tus modismos, ni tus intereses. Sin embargo, cuando hablas con tu familia o amigos, te escuchan diferente. Todos notan un cambio en tu acento, te escuchan palabras que jamás habías dicho y se dan cuenta  de tu interés por ciertos temas que solo atañen a tu nuevo país de residencia. Y así, comienzas a no pertenecer del todo a ningún territorio. Cuando visitas a tu gente, te ven raro porque ya no eres el mismo. Para los que conviven contigo en tu nueva realidad, siempre serás el extranjero. Es mejor que te acostumbres -yo ya me acostumbré-pues eso no va a cambiar en el futuro. Esa sensación de no pertenecer del todo siempre te va a acompañar.

Verás de una forma diferente a tu país: No solo a uno lo ven distinto: uno comienza a ver diferente a su propia patria. Emigrar te obliga a cuestionar muchas de las certezas que tenías y te enfrenta a nuevas costumbres, visiones y concepciones sobre la vida. A veces, te darás cuenta que en tu país hay cosas que están decidamente mal, aunque nunca las percibiste de esa manera mientras vivías allí. También verás que tiene virtudes que nunca valoraste y que hoy, a la distancia, parecen incluso más grandes. Sin duda, redescubrir tu lugar de origen es una de las tareas que están asociadas a la emigración.

Recordarás tus primeros días: En tu nuevo país de residencia, por supuesto. Recordarás que muchas de las cosas que hoy te parecen normales, cotidianas y hasta aburridas, en un momento te sorprendieron y te parecieron novedosas. Cuando uno está recién llegado en un nuevo país, se convierte en un niño que abre por primera vez sus ojos al mundo. Esos primeros momentos que se viven en un nuevo territorio no siempre definen nuestra experiencia allí, pero de alguna forma siempre nos acompañan porque están llenos de sorpresa, de emoción y, por supuesto, de nostalgia. Constituyen el comienzo de una nueva vida.

Recordarás tus últimos días: Me refiero a los últimos días que pasaste en tu país natal. Ese conjunto de vivencias que tuviste al lado de tu familia, las despedidas que te organizaron tus amigos, las compras nerviosas que hiciste a última hora... todo eso estará tatuado en tu alma para el resto de tu vida. De alguna manera esos días tienen un significado especial porque tú sabías que tu vida estaba por cambiar para siempre. Todo estaba teñido de emoción, de expectativa, de tristeza. En mi caso, tengo vivo un recuerdo específico: un almuerzo al lado de la playa que tuve con mis padres el día antes de emigrar. Estábamos en La Guaira y yo solo podía ver el mar, llenarme los ojos de esos azules que sabía que no vería en mucho tiempo, respirar ese rumor de brisa y arena que, en cierta manera, habían moldeado mi existencia. Nunca olvidaré lo que sentí ese día y sé que ustedes, con otros protagonistas y en otras locaciones, también tienen su propio "almuerzo en La Guaira".

El futuro no está claro: Hay personas que parecen tenerlo resuelto: han echado raíces lejos de su tierra, han formado una vida estable y segura y ya no ven la posibilidad ni la conveniencia de volver. Otros confían en que el destino los termine regresando, de una u otra manera, a su lugar de origen. Sin embargo, nunca se sabe. Los que hoy parecen ser felices fuera de su país pueden terminar retornando y aquellos que juran que volverán sin dudarlo, pueden terminar haciendo sus vidas para siempre en otras geografías. Por eso, la única certeza que se tiene al emigrar es que el futuro no está claro. Tanto volver como quedarse son posibilidades reales para un inmigrante.

Una parte de tu país vivirá en ti: Claro que vas a hacer una vida normal y funcional en tu nuevo lugar de residencia. Trabajarás, hablarás de deportes, comentarás los chismes del espectáculo, te emocionarás con los avances que tenga esta nación que te ha acogido y sufrirás cuando algo malo le suceda. Sin embargo, tu alma y tu cabeza siempre guardarán un espacio para ese territorio que te vio nacer. A veces los años o las experiencias modificarán el tamaño de este espacio, pero siempre estará allí. Una parte de tu país siempre vivirá en ti y, sin dudarlo, dejará su estela en todas tus vivencias.

Joanna Ruiz Méndez

martes, julio 18, 2017

Cuentos Completos I


 

Hace mucho tiempo, siendo adolescente, leí El Universo de Isaac Asimov. Comencé a leerlo sin mucha expectativa y quizás sin saber muy bien quién era el autor. La obra narra las aproximaciones científicas que ha tenido la humanidad sobre el cosmos a lo largo de la historia y describe cómo cada una de estas concepciones ha contribuido a generar conocimiento sobre este tema. Recuerdo que en aquella época sólo me cautivaba todo lo que fuera artístico y huía de los rigores de la ciencia; sin embargo, el texto capturó mi atención y hasta logré comprender algunos cálculos que Asimov presentaba para explicar ciertas teorías. Que hubiera tenido ese efecto en mí, que repelía todo lo que oliera a números o cualquier cosa que me llevara al terreno de las matemáticas o la física, solo significaba algo: ese libro era formidable.
Pasó mucho tiempo antes de que volviera a adentrarme en la obra de Asimov y lo hice este año cuando comencé a leer Cuentos Completos I (Ediciones B, 2016), una compilación de sus cuentos de ciencia ficción. El futuro de tintes distópicos que presenta el autor en estos relatos es fascinante, así como lo es su visión de la humanidad y de la tecnología.
En casi todas las historias hay seres humanos retados por las circunstancias, presos de emociones universales y protagonistas de vivencias insólitas. Los avances tecnológicos, aunque cambian la forma de aproximarse al mundo, no pueden aliviar temores ni dudas que son ancestrales. Muchas veces las respuestas que buscan no las pueden encontrar ni siquiera en Multivac, una supercomputadora que compila todo el conocimiento de la humanidad y que es un personaje recurrente y destacado en muchos relatos.
Isaac Asimov era un gran narrador, por lo que todos los cuentos son de gran calidad. Sin embargo, hubo algunos que me parecieron particularmente buenos como La última pregunta -que invita a una reflexión sobre el concepto de divinidad-, El niño feo -un relato absolutamente conmovedor sobre el poder del amor materno- y Profesión -una historia que celebra la valentía del hombre que se atreve a elegir su propio camino y no el que se le ha impuesto-.
Quedé absolutamente fascinada con estos cuentos que invitan a reflexionar, a celebrar y a descubrir la naturaleza humana. No puedo esperar a leer los Cuentos Completos II para seguir maravillándome con el magnífico universo que creó Isaac Asimov.

Joanna Ruiz Méndez

martes, julio 11, 2017

Chicas muertas




Durante la Feria del Libro de Bogotá, mi hermana y yo asistimos a Ni una más, ni una menos: literatura y violencia de género, una charla entre Andrea Salgado y la escritora argentina Selva Almada. Durante la misma, la segunda habló de su libro Chicas muertas (Literatura Random House, 2015) y del proceso que le permitió conocer a fondo las historias de tres mujeres asesinadas en circunstancias nunca del todo esclarecidas. Almada fue tan elocuente al hablar de su obra que, al terminar la charla, mi hermana salió directamente a comprar el libro y regalármelo.
Agradezco el regalo. El libro de Almada es un relato sencillo pero poderoso que nos enfrenta a un miedo universal -y diría ancestral- que nos une a todas las de mi género: que un hombre nos pueda hacer daño porque sí, porque puede, porque somos mujeres.
Chicas muertas nos presenta a María Luisa Quevedo, Sarita Mundín y Andrea Danne, tres mujeres asesinadas en la década de los 80 en Argentina, es circunstancias disímiles. A las jóvenes no solo las conocemos como víctimas, sino también como hijas, hermanas y parejas. Podemos oír sus voces a través de los relatos de sus seres queridos y de personas que, por una u otra razón, estuvieron relacionadas con los casos. También las conocemos mejor gracias a la Señora, una tarotista a la que la autora consultó para poder conectarse con las protagonistas de esta historia. El recurso, que podría haber sido un elemento banal, realmente le agrega atractivo a la obra. 
En este libro no hay respuestas definitivas. Almada no intenta conocer la verdad detrás de cada crimen, tan solo nos deja pistas, comentarios sueltos, hipótesis. La única certeza -y coincidencia- que parece existir en estas tres historias es que estas chicas fueron asesinadas por el hecho de ser mujeres. Y como ellas, también otras: la autora menciona varios casos de violencia de género a lo largo de la obra. Al dolor y la tristeza que se siente al leer cada uno, también se suma el temor que produce saber que ninguna mujer está exenta de sufrir alguna situación violenta a lo largo de su vida.  
Chicas muertas engancha el alma de cualquier lectora. Todas las mujeres hemos experimentado, en mayor o menor medida, situaciones de acoso. Todas hemos tenido que apurar el paso en las calles oscuras o al pasar frente a un bar lleno de hombres, hemos rezado cuando el taxista toma una ruta diferente a la planeada, hemos derramado lágrimas por un toque inapropiado o por un piropo soez. Además, el libro también nos enfrenta a otra realidad terrible: no siempre el mal está fuera de casa. ¿Cuántas mujeres no tienen al verdugo en su hogar en forma de padre, padrastro o esposo?
Sin embargo, no es una obra exclusiva para mujeres. Cualquier hombre puede sensibilizarse con estas historias y deleitarse con la narrativa de Almada. Sin pretensiones y sin artificios, la autora logra escudriñar el alma de sus entrevistados, describirlos con sus matices y contradicciones y presentar un libro fresco y profundamente honesto. 

P.D.: Si han leído este blog, sabrán que nunca comparto fotos mías, pero esta vale la pena: aquí estoy con Selva Almada después de que me firmara mi ejemplar de Chicas muertas durante la Filbo 2017. 



Joanna Ruiz Méndez

lunes, julio 03, 2017

Desafío de lectura 2017, ¿cómo vamos?


El año se ha ido volando, ¿cierto? Al menos así lo he sentido yo. Los viajes de trabajo, cambiar de trabajo, las horas dedicadas a la tesis (y a la maestría, en general), mantenerme en forma (o al menos intentarlo), entre otras actividades, me hicieron sentir que los primeros seis meses de 2017 se fueron en un abrir y cerrar de ojos. Y aunque eso me ha mantenido alejada de la escritura -y específicamente de este blog- puedo afirmar orgullosa que he conseguido tiempo para mantenerme al día con la lectura. He leído muchísimo más que lo que había leído para esta misma época en 2016, lo cual es una buena noticia: leer me recarga, me renueva y me conecta con otros universos, algo fundamental para sobrellevar la no siempre fácil vida cotidiana.

No me he olvidado de mi Desafío de lectura 2017 y espero que ustedes tampoco lo hayan hecho. Aquí les cuento como voy:

- Un libro recomendado por tu mejor amigo. Adriana, mi queridísima amiga de la infancia, me recomendó La rebelión de Atlas, de Ayn Rand. Lo buscaré, lo leeré y les contaré qué me pareció.
- Un libro de ciencia ficción. Me leí el primer tomo de los Cuentos Completos de Isaac Asimov publicado por Ediciones B. El universo creado por este autor es absolutamente fascinante. No les contaré más porque este libro merece un post completo.
- Por ser Islandia un país en el que cultivan la lectura con tanta pasión, me parece más que justo incluir en este reto un libro escrito por algún autor islandés. 
- Un libro de poemas.  
- Un libro que te haya conmovido en tu infancia o adolescencia. 
- Una novela erótica.
- Un libro sobre algún escritor o escritora que haya ganado el Premio Nobel de Literatura.Infancia de J.M. Coetzee. Después de haber leído la magnífica Verano, la cual ahonda en su vida adulta, quise conocer un poco más sobre la niñez del autor. Como siempre, Coetzee no decepciona: el libro es crudo, sincero y profundamente humano. Solo me falta leer Juventud, la otra obra que compone su trilogía autobiográfica. Infancia también merece un post, así que pronto lo publicaré.
- Un libro que te hayan regalado. Durante la Feria del Libro de Bogotá realizada este año, la escritora argentina Selva Almada estuvo conversando sobre su obra Chicas muertas. Después de escucharla hablar con tanta pasión sobre las historias que componen este libro, mi hermana decidió comprarlo y regalármelo. Su lenguaje sencillo encierra un mensaje poderoso: el machismo hace que este mundo sea muy peligroso para las mujeres. Y sí, también merece un post aparte, porque la verdad me encantó.
- Una novela española de posguerra. 
- Pídele a un desconocido en la calle que te recomiende un libro.  Luego cómpralo o búscalo en una biblioteca y léelo. 
- Un libro que aborde alguna temática relevante para tu país en la actualidad. Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt me parece absolutamente pertinente en este momento. Si tienen alguna otra recomendación, me gustaría leerla.
- Una novela policíaca. 

Aún me falta mucho, pero estoy segura que podré culminarlo de aquí a que termine el año. Me encantaría escuchar sus recomendaciones en todas las categorías pendientes y que me contaran, ¿cómo van ustedes con el Desafío? 
Joanna Ruiz Méndez

martes, febrero 28, 2017

Tinísima, de Elena Poniatowska


Hace rato tenía a Tinísima (Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2008), de Elena Poniatowska, entre mis pendientes. Lo compré hace algunos años en Venezuela y, como nunca había leído nada de esta autora, admito que la obra me generaba grandes expectativas.
La historia comienza el 10 de enero de 1929 con el asesinato de Julio Antonio Mella, un dirigente revolucionario cubano cuya muerte nunca fue totalmente esclarecida. Cuando le dispararon caminaba junto a Tina Modotti, una fotógrafa y activista italiana, que para el momento era su amante. Así es como conocemos a la Tinísima del título, la mujer arriesgada, apasionada, obsesiva y adelantada a su época que coleccionó amores, imágenes y viajes que le permitieron conocer, en una vida intensa, diversas realidades.
Durante toda la obra llegamos a conocer profundamente esas realidades y, por supuesto, a Tina. La acompañamos en su infancia triste y miserable en Italia, en su viaje a Estados Unidos siendo adolescente, en sus pequeños trabajos como actriz y en sus años en México, en la que tuvo una etapa fructífera como fotógrafa en parte por su relación con Edward Weston. También es posible ver como, poco a poco, se fue alejando de la libertad del arte y se ajustó el corsé de la ideología: se dejó seducir por los ideales de la Unión Soviética y también se enfrentó a los horrores de la Guerra Civil Española desde el bando de los republicanos.
Aunque al principio el libro se antoja bastante interesante, poco a poco se va a desinflando hasta convertirse en una obra francamente sosa. Para la mitad del libro ya no sabía que más podía pasar y, la verdad, tampoco me interesaba. Aunque Tina Modotti tuvo una vida intensa, coleccionó experiencias memorables y estuvo relacionada con personajes prominentes como Diego Rivera, Xavier Guerrero y con el mismo Julio Mella, no hay una hilo conductor que estructure la historia y le dé fuerza y sentido.
Hay en Tinísima una abundancia de fechas, nombres de personajes conocidos y no tan conocidos y de detalles nimios e insignificantes que se convierten en un verdadero lastre para la historia. Durante toda la obra se percibe un afán de la autora por justificar todas las acciones de la protagonista, de enfatizar  su supuesta belleza -perdí la cuenta de todas las veces en la que se hace referencia a este tema-, de mostrarla como un ser superior a los seres que la rodeaban. Me hubiera gustado que no hubieran tratado de disimular sus bajezas sino que las hubieran resaltado, mostrándola como una mujer de matices y, a pesar de sus defectos, profundamente apasionante.
Aunque no recomendaría este libro y me gustaría intentar con alguna otra obra de Elena Poniatowska después de la profunda decepción que me produjo ésta, sí les recomendaría conocer más sobre la vida de Tina Modotti. Es un personaje interesante y, tanto sus glorias como sus fracasos, constituyen un buen referente para entender la convulsa época que le tocó vivir.


Joanna Ruiz Méndez

lunes, enero 02, 2017

Desafío de Lectura 2017


En este, el primer post de 2017, quiero proponerles un nuevo Desafío de Lectura. La idea es ponernos metas para que, a pesar de las múltiples obligaciones que tengamos, le saquemos más tiempo a la lectura. Este año prometo culminarlo con éxito y espero que ustedes también. Aquí va nuestro reto:

- Un libro recomendado por tu mejor amigo.
- Un libro de ciencia ficción.
- Por ser Islandia un país en el que cultivan la lectura con tanta pasión, me parece más que justo incluir en este reto un libro escrito por algún autor islandés. 
- Un libro de poemas. 
- Un libro que te haya conmovido en tu infancia o adolescencia. 
- Una novela erótica.
- Un libro sobre algún escritor o escritora que haya ganado el Premio Nobel de Literatura. 
- Un libro que te hayan regalado.
- Una novela española de posguerra. 
- Pídele a un desconocido en la calle que te recomiende un libro.  Luego cómpralo o búscalo en una biblioteca y léelo. 
- Un libro que aborde alguna temática relevante para tu país en la actualidad.
- Una novela policíaca. 

A mitad de año, les contaré cómo voy. Si tienen alguna sugerencia en alguna categoría, me encantaría conocerla. 

Joanna Ruiz Méndez