martes, febrero 28, 2017

Tinísima, de Elena Poniatowska


Hace rato tenía a Tinísima (Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2008), de Elena Poniatowska, entre mis pendientes. Lo compré hace algunos años en Venezuela y, como nunca había leído nada de esta autora, admito que la obra me generaba grandes expectativas.
La historia comienza el 10 de enero de 1929 con el asesinato de Julio Antonio Mella, un dirigente revolucionario cubano cuya muerte nunca fue totalmente esclarecida. Cuando le dispararon caminaba junto a Tina Modotti, una fotógrafa y activista italiana, que para el momento era su amante. Así es como conocemos a la Tinísima del título, la mujer arriesgada, apasionada, obsesiva y adelantada a su época que coleccionó amores, imágenes y viajes que le permitieron conocer, en una vida intensa, diversas realidades.
Durante toda la obra llegamos a conocer profundamente esas realidades y, por supuesto, a Tina. La acompañamos en su infancia triste y miserable en Italia, en su viaje a Estados Unidos siendo adolescente, en sus pequeños trabajos como actriz y en sus años en México, en la que tuvo una etapa fructífera como fotógrafa en parte por su relación con Edward Weston. También es posible ver como, poco a poco, se fue alejando de la libertad del arte y se ajustó el corsé de la ideología: se dejó seducir por los ideales de la Unión Soviética y también se enfrentó a los horrores de la Guerra Civil Española desde el bando de los republicanos.
Aunque al principio el libro se antoja bastante interesante, poco a poco se va a desinflando hasta convertirse en una obra francamente sosa. Para la mitad del libro ya no sabía que más podía pasar y, la verdad, tampoco me interesaba. Aunque Tina Modotti tuvo una vida intensa, coleccionó experiencias memorables y estuvo relacionada con personajes prominentes como Diego Rivera, Xavier Guerrero y con el mismo Julio Mella, no hay una hilo conductor que estructure la historia y le dé fuerza y sentido.
Hay en Tinísima una abundancia de fechas, nombres de personajes conocidos y no tan conocidos y de detalles nimios e insignificantes que se convierten en un verdadero lastre para la historia. Durante toda la obra se percibe un afán de la autora por justificar todas las acciones de la protagonista, de enfatizar  su supuesta belleza -perdí la cuenta de todas las veces en la que se hace referencia a este tema-, de mostrarla como un ser superior a los seres que la rodeaban. Me hubiera gustado que no hubieran tratado de disimular sus bajezas sino que las hubieran resaltado, mostrándola como una mujer de matices y, a pesar de sus defectos, profundamente apasionante.
Aunque no recomendaría este libro y me gustaría intentar con alguna otra obra de Elena Poniatowska después de la profunda decepción que me produjo ésta, sí les recomendaría conocer más sobre la vida de Tina Modotti. Es un personaje interesante y, tanto sus glorias como sus fracasos, constituyen un buen referente para entender la convulsa época que le tocó vivir.


Joanna Ruiz Méndez