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lunes, febrero 01, 2016

Maus


Hay algo en las novelas gráficas que me cautiva. No he leído muchas, pero las pocas que han llegado a mis manos me han parecido fascinantes: Shortcomings de Adrian Tomine, la dura Stitches, una infancia muda, de David Small y George Sprott 1894-1975, de Seth – a la cual un día le dedicaré un post-. Es por eso que entre mis pendientes estaba la famosísima Maus (Reservoir Books, 2015), la cual hizo merecedor de un premio Pulitzer a su autor, Art Spiegelman, en 1992.
Maus cautiva desde el principio: el libro abre con una escena en la que el padre del autor le hace ver a su hijo, cuando este aún era niño, que aquellos a los que llama "amigos" no han estado con él en un cuarto sin comida durante una semana. Solo en esa situación, dice el progenitor, sabría qué son los amigos. Una forma cruda de decir que la amistad solo se considera verdadera si logra mantenerse en los momentos difíciles. Y Vladek, el padre, sabe de momentos difíciles: es un judío superviviente de la Segunda Guerra Mundial.
La obra se divide en dos partes: Mi padre sangra historia y Y aquí comenzaron mis problemas. La narración no es lineal; comienza con un adulto Art Spiegelman entrevistando a su padre, cuando este es un anciano, sobre su vida en Polonia y su experiencia durante la guerra. Cuando éste último narra su historia, la obra viaja al pasado para seguir las vivencias de un joven Vladek y Anja -su esposa y madre del autor- desde que se conocieron en Polonia unos años antes de la Segunda Guerra Mundial hasta que comienzan a sufrir la persecución y, posteriormente, todos los horrores del conflicto bélico.
La obra a ratos vuelve a Spiegelman y a la complicada relación que tiene con su padre, a quien le da un trato honesto durante el libro: aunque evidencia las terribles experiencias por las que ha atravesado su progenitor, también recalca sus principales y más irritantes defectos.
Y es que Vladek, el principal protagonista de esta historia, no es un santo sino un superviviente, con todos los traumas y demonios que este hecho conlleva. Su hijo lo presenta como un hombre lleno de contradicciones y de matices que lo convierten en un personaje cercano, real.
En Maus, todos los personajes están caracterizados por animales – por ejemplo, los judíos son ratones y los nazis, gatos- y a pesar de eso -o quizás debido a eso- es imposible no sentirse profundamente conmovido por sus trágicas vivencias. No hay necesidad de ver personas para entender el profundo drama humano que nos están contando: las pérdidas y carencias que sufren Vladek y Anja, así como el infinito amor que se profesan, remueven el alma.
Maus no es gratuitamente famosa. Es un clásico que impacta, conmueve y deja huella. Se las recomiendo absolutamente.  

Joanna Ruiz Méndez

viernes, julio 27, 2012

La maravillosa vida breve de Óscar Wao



"Solo la combinación de todo lo que había leído y todo lo que aspiraba a escribir podía acercarse a ese amor"

Cuando compré esta obra, el librero me juró que era divertida y que lo disfrutaría mucho. Le hice caso y me dejé llevar por su consejo y por el Premio Pulitzer 2008 que destacaba en la parte superior de la portada.
No se equivocó en una parte: la disfruté muchísimo. Sin embargo, a pesar de la frescura de su estilo y del humor presente en sus páginas, La maravillosa vida breve de Óscar Wao no es lo que uno puede llamar una obra divertida. La historia es durísima y no hay que saber leer entre líneas para darse cuenta de que a pesar de la gracia de ciertos pasajes, nos están contando una tragedia familiar de proporciones épicas.
El protagonista es Óscar, un joven dominicano criado en Estados Unidos que es gordo-gordísimo, negro, nerd y virgen. Su obsesión por la ciencia ficción y su particular –y pedante- forma de expresarse lo convierten en un eterno bicho raro que casi no tiene amigos y que es un completo desastre con las mujeres. Su infortunio radica, tal como lo explica el mismo autor, en que “pertenece a una comunidad y a una cultura que propiamente no se enloquece por los nerds de color ni por sus intereses”.
Óscar proviene de un entorno familiar bastante particular. Su madre Belicia es una superviviente de tantas tragedias que ha perdido la capacidad de reír, llorar o amar. Lola, su hermana, está enfrascada en una guerra eterna con su mamá y, como ella, ha recibido duros golpes a lo largo de su existencia. El tío Rudolfo ha estado preso, disfruta sin pudor a las prostitutas y es un drogadicto consumado. Su abuela La Inca es una mujer fuerte que a pesar de vivir en Santo Domingo es capaz de ser una presencia constante en el resto de la familia aunque ésta viva en Nueva Jersey.
La historia gira alrededor de estos personajes y también de Yunior –uno de los novios de Lola y amigo de Óscar-, quien comienza la obra contado como alrededor de esta familia se cierne el fukú –una maldición- que es causante de todas sus desgracias. Cierto o no, la familia de Óscar sufre tragedias horrendas desde el tiempo de sus abuelos -causadas en mayor o menor medida por el trujillismo- y él mismo padece múltiples infortunios, principalmente amorosos. 
Si bien la historia de Óscar es la que más debería interesar –a juzgar por el título-, yo me encontré mucho más cautivada por la historia de su familia. La trama del eterno perdedor en busca del amor no me conmovió ni la mitad de lo que me conmovió el drama de las mujeres, heroínas perpetuas que luchaban en contra de su mala suerte con la furia de unas fieras. Y de todas ellas, Belicia se erige como la gran protagonista de esta obra: los sucesos de su vida son tan dramáticos, tan poderosos y están tan bien contados que lo que sucede con el nerd infortunado pasa a un segundo lugar.
La obra está originalmente escrita en inglés; yo la leí en español y según algunas críticas, a pesar de que el trabajo de traducción es excelente, se pierde parte del encanto que tiene en su idioma original. De las temáticas que toca, hay tres que se manejan de forma estupenda: las consecuencias de la intolerancia en cualquiera de sus formas –racial, política o social-, el horror del trujillismo –tan terrible como la peor de las maldiciones- y la eterna inconformidad humana que siempre nos hace querer estar en otro lugar –y que es una de las caras de la emigración-.
La obra es muy recomendable. La breve vida de Óscar con todo su nerdismo y fracasos magnificados no me pareció tan maravillosa pero es una excusa excelente para contarnos una saga familiar que sí logra enganchar y apasionar al lector.

Puede leer un adelanto del primer capítulo aquí: http://es.scribd.com/doc/55433684/La-Maravillosa-Vida-Breve-de-Oscar-Wao


Joanna Ruiz Méndez