lunes, julio 03, 2017

Desafío de lectura 2017, ¿cómo vamos?


El año se ha ido volando, ¿cierto? Al menos así lo he sentido yo. Los viajes de trabajo, cambiar de trabajo, las horas dedicadas a la tesis (y a la maestría, en general), mantenerme en forma (o al menos intentarlo), entre otras actividades, me hicieron sentir que los primeros seis meses de 2017 se fueron en un abrir y cerrar de ojos. Y aunque eso me ha mantenido alejada de la escritura -y específicamente de este blog- puedo afirmar orgullosa que he conseguido tiempo para mantenerme al día con la lectura. He leído muchísimo más que lo que había leído para esta misma época en 2016, lo cual es una buena noticia: leer me recarga, me renueva y me conecta con otros universos, algo fundamental para sobrellevar la no siempre fácil vida cotidiana.

No me he olvidado de mi Desafío de lectura 2017 y espero que ustedes tampoco lo hayan hecho. Aquí les cuento como voy:

- Un libro recomendado por tu mejor amigo. Adriana, mi queridísima amiga de la infancia, me recomendó La rebelión de Atlas, de Ayn Rand. Lo buscaré, lo leeré y les contaré qué me pareció.
- Un libro de ciencia ficción. Me leí el primer tomo de los Cuentos Completos de Isaac Asimov publicado por Ediciones B. El universo creado por este autor es absolutamente fascinante. No les contaré más porque este libro merece un post completo.
- Por ser Islandia un país en el que cultivan la lectura con tanta pasión, me parece más que justo incluir en este reto un libro escrito por algún autor islandés. 
- Un libro de poemas.  
- Un libro que te haya conmovido en tu infancia o adolescencia. 
- Una novela erótica.
- Un libro sobre algún escritor o escritora que haya ganado el Premio Nobel de Literatura.Infancia de J.M. Coetzee. Después de haber leído la magnífica Verano, la cual ahonda en su vida adulta, quise conocer un poco más sobre la niñez del autor. Como siempre, Coetzee no decepciona: el libro es crudo, sincero y profundamente humano. Solo me falta leer Juventud, la otra obra que compone su trilogía autobiográfica. Infancia también merece un post, así que pronto lo publicaré.
- Un libro que te hayan regalado. Durante la Feria del Libro de Bogotá realizada este año, la escritora argentina Selva Almada estuvo conversando sobre su obra Chicas muertas. Después de escucharla hablar con tanta pasión sobre las historias que componen este libro, mi hermana decidió comprarlo y regalármelo. Su lenguaje sencillo encierra un mensaje poderoso: el machismo hace que este mundo sea muy peligroso para las mujeres. Y sí, también merece un post aparte, porque la verdad me encantó.
- Una novela española de posguerra. 
- Pídele a un desconocido en la calle que te recomiende un libro.  Luego cómpralo o búscalo en una biblioteca y léelo. 
- Un libro que aborde alguna temática relevante para tu país en la actualidad. Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt me parece absolutamente pertinente en este momento. Si tienen alguna otra recomendación, me gustaría leerla.
- Una novela policíaca. 

Aún me falta mucho, pero estoy segura que podré culminarlo de aquí a que termine el año. Me encantaría escuchar sus recomendaciones en todas las categorías pendientes y que me contaran, ¿cómo van ustedes con el Desafío? 
Joanna Ruiz Méndez

martes, febrero 28, 2017

Tinísima, de Elena Poniatowska


Hace rato tenía a Tinísima (Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2008), de Elena Poniatowska, entre mis pendientes. Lo compré hace algunos años en Venezuela y, como nunca había leído nada de esta autora, admito que la obra me generaba grandes expectativas.
La historia comienza el 10 de enero de 1929 con el asesinato de Julio Antonio Mella, un dirigente revolucionario cubano cuya muerte nunca fue totalmente esclarecida. Cuando le dispararon caminaba junto a Tina Modotti, una fotógrafa y activista italiana, que para el momento era su amante. Así es como conocemos a la Tinísima del título, la mujer arriesgada, apasionada, obsesiva y adelantada a su época que coleccionó amores, imágenes y viajes que le permitieron conocer, en una vida intensa, diversas realidades.
Durante toda la obra llegamos a conocer profundamente esas realidades y, por supuesto, a Tina. La acompañamos en su infancia triste y miserable en Italia, en su viaje a Estados Unidos siendo adolescente, en sus pequeños trabajos como actriz y en sus años en México, en la que tuvo una etapa fructífera como fotógrafa en parte por su relación con Edward Weston. También es posible ver como, poco a poco, se fue alejando de la libertad del arte y se ajustó el corsé de la ideología: se dejó seducir por los ideales de la Unión Soviética y también se enfrentó a los horrores de la Guerra Civil Española desde el bando de los republicanos.
Aunque al principio el libro se antoja bastante interesante, poco a poco se va a desinflando hasta convertirse en una obra francamente sosa. Para la mitad del libro ya no sabía que más podía pasar y, la verdad, tampoco me interesaba. Aunque Tina Modotti tuvo una vida intensa, coleccionó experiencias memorables y estuvo relacionada con personajes prominentes como Diego Rivera, Xavier Guerrero y con el mismo Julio Mella, no hay una hilo conductor que estructure la historia y le dé fuerza y sentido.
Hay en Tinísima una abundancia de fechas, nombres de personajes conocidos y no tan conocidos y de detalles nimios e insignificantes que se convierten en un verdadero lastre para la historia. Durante toda la obra se percibe un afán de la autora por justificar todas las acciones de la protagonista, de enfatizar  su supuesta belleza -perdí la cuenta de todas las veces en la que se hace referencia a este tema-, de mostrarla como un ser superior a los seres que la rodeaban. Me hubiera gustado que no hubieran tratado de disimular sus bajezas sino que las hubieran resaltado, mostrándola como una mujer de matices y, a pesar de sus defectos, profundamente apasionante.
Aunque no recomendaría este libro y me gustaría intentar con alguna otra obra de Elena Poniatowska después de la profunda decepción que me produjo ésta, sí les recomendaría conocer más sobre la vida de Tina Modotti. Es un personaje interesante y, tanto sus glorias como sus fracasos, constituyen un buen referente para entender la convulsa época que le tocó vivir.


Joanna Ruiz Méndez

lunes, enero 02, 2017

Desafío de Lectura 2017


En este, el primer post de 2017, quiero proponerles un nuevo Desafío de Lectura. La idea es ponernos metas para que, a pesar de las múltiples obligaciones que tengamos, le saquemos más tiempo a la lectura. Este año prometo culminarlo con éxito y espero que ustedes también. Aquí va nuestro reto:

- Un libro recomendado por tu mejor amigo.
- Un libro de ciencia ficción.
- Por ser Islandia un país en el que cultivan la lectura con tanta pasión, me parece más que justo incluir en este reto un libro escrito por algún autor islandés. 
- Un libro de poemas. 
- Un libro que te haya conmovido en tu infancia o adolescencia. 
- Una novela erótica.
- Un libro sobre algún escritor o escritora que haya ganado el Premio Nobel de Literatura. 
- Un libro que te hayan regalado.
- Una novela española de posguerra. 
- Pídele a un desconocido en la calle que te recomiende un libro.  Luego cómpralo o búscalo en una biblioteca y léelo. 
- Un libro que aborde alguna temática relevante para tu país en la actualidad.
- Una novela policíaca. 

A mitad de año, les contaré cómo voy. Si tienen alguna sugerencia en alguna categoría, me encantaría conocerla. 

Joanna Ruiz Méndez

sábado, diciembre 31, 2016

2016: el resumen


Pixabay / CC0 Public Domain
Hace algunos años, me parecía que con cada año que se terminaba, se cerraba un capítulo de nuestra vida. Hoy pienso lo mismo, pero he vivido lo suficiente como para saber que no dejamos con el 31 de diciembre nuestros asuntos pendientes, nuestras frustraciones, nuestras alegrías ni los sueños que tenemos: al 1 de enero llegamos con toda esa carga, mitad lastre mitad tesoro, con la esperanza de moldearla y convertirla en algo más acorde a nuestras expectativas y a nuestras ilusiones.
Sin embargo, me gusta eso de hacer recuentos, de mirar hacia atrás y repasar los momentos que fueron relevantes durante el año. A pesar de que sé que con esto no lograré que 2017 traiga recetas mágicas para mejorar mi vida ni soluciones instántaneas para conseguir todo lo que quiero, sí siento que me permitirá asumir de una mejor manera los próximos 365 días. Así que aquí les dejo este resumen de mi año que está conformado, en su totalidad, por las lecciones aprendidas.

Perder es ganar un poco. No sé que piensan ustedes, pero yo creo que Maturana tenía razón. A veces perder -trabajos, amistades, amores- es la receta para una vida más plena. Creemos que debemos aferrarnos a todo lo que hemos alcanzado porque nos da miedo pensar que no conseguiremos nada más o nada mejor. Y pensar así es una receta segura para una vida infeliz. Muchas veces dejar ir, es la única manera de evolucionar y de encontrarse uno mismo. Ya lo decía Cerati: "poder decir adiós, es crecer". En 2016 me tocó decir adiós no una, sino muchas veces, así que sé de lo que hablo.

Escribir es terapéutico. La escritura siempre ha formado, de una u otra manera, parte de mi vida. Sin embargo, en los últimos años la había abandonado un poco y, con esto, había abandonado una parte fundamental de lo que soy. En 2016 retomé el hábito de escribir y desperté esa pasión abandonada; entendí que no solo me gusta y la necesito, sino que también me hace bien. En 2017 espero que la escritura sea una parte fundamental de mi vida porque pocas cosas me hacen sentir más feliz.

Solo sé que no sé nada... y eso es bueno. Asumir que uno lo sabe todo en la vida es tan estúpido como peligroso porque es un camino rápido y seguro a la vejez espiritual. Nada mantiene al alma tan joven como la curiosidad y la sed de aprender cosas nuevas. Este año comencé a estudiar una maestría y me di cuenta que son miles las cosas que desconocía y que me tocaba volver a aprender. Y me encantó. Mantenerme en mi zona de confort y hacer lo que siempre he hecho me asegura que todo saldrá bien, pero acercarme a nuevos conocimientos me permitirá ser una mejor profesional y, si lo sacamos del ámbito académico, también una mejor persona.

Las mascotas nos alegran la vida. Ya lo sabía porque tuve mascotas en Caracas, pero lo había olvidado un poco porque desde que llegué a Colombia no había tenido oportunidad de tener una. Lo más parecido fue Kira, la perrita de la prima que me recibió en Bogotá, y que se ponía feliz cuando yo llegaba del trabajo: ladraba, meneaba la cola y se echaba en el piso con la panza hacia arriba para que la acariciara. Sin embargo, no era mía y cuando me mudé, tuve que despedirme de ella. Este año decidimos adoptar con mi hermana a un gato negro, negrísimo, que nos cambió la vida. Orión -con sus maullidos a destiempo, sus rasguños, sus espóradicas pero sinceras demostraciones de cariño- ha cumplido perfectamente con la labor de todas las mascotas: convertir cualquier casa, o apartamento, en un verdadero hogar.

Es mejor acumular experiencias que objetos. Cada mudanza en Bogotá -ya van 3- me han demostrado lo mismo: uno se llena de cosas, muchas cosas, a lo largo de su vida. Y en la medida que se aferra a esos objetos, uno de alguna manera se va haciendo más pesado, más lento. Mientras más tenemos, más parecemos necesitar y, en muchos casos, nos llenamos de artículos inservibles que solo sirven para estorbar. Es por eso que una de las lecciones que me ha dejado este año es entender que es mejor invertir en experiencias que en productos. Un buen concierto, una cena deliciosa en compañía de tus amigos o un viaje inolvidable al lado de tu familia son muchos más valiosos que cualquier artefacto, cosmético o prenda de vestir.

Leer es la felicidad. Este año reafirmé mi amor por los libros, el cual compartí con ustedes en este blog. Aunque no pude culminar el Desafío de Lectura 2016 -solo alcancé a completar el libro escrito por un periodista y fue Tinísima, de Elena Poniatowska, del que hablaré en otro post-, me mantuve leyendo todo el tiempo y reafirmé que nada en el mundo me hace más feliz que un buen libro. Leer me ha hecho vivir muchas vidas, emocionarme hasta las lágrimas, profundizar en los elementos comunes que conforman y mueven la naturaleza humana y viajar no solo en el espacio, sino también en el tiempo. Leer sigue siendo la mejor conexión conmigo misma y con mi entorno, así como la mejor manera de entender el mundo que me rodea.

Espero que su resumen también esté pleno de aprendizajes y que el balance sea positivo. Gracias por acompañarme en 2016 y espero que durante 2017 sigamos compartiendo nuestra pasión profunda y absoluta por los libros.


Joanna Ruiz Méndez

martes, diciembre 13, 2016

Mi navidad en cuatro libros


Crédito: unsplash.com/ @aaronburden

Desde que era niña lo supe: no hay mejor regalo que un libro. Siempre que los recibía me embargaba una felicidad infinita, porque sabía que estaba a punto de adentrarme en un universo desconocido, vivir otras vidas, trasladarme a otra época, enfrentarme a nuevos miedos y apropiarme de otras nostalgias. Era y soy una defensora de los libros como obsequio porque sé que, incluso aquellos que no son obras maestras, dejan alguna huella en el alma y la memoria.
Aunque ya en otro post asomé lo importante que han sido los libros para mí en esta época, hoy quiero hacerles un recuento más detallado sobre cuatro libros que llegaron a mí en la Navidad y que marcaron, de una u otra manera, mi niñez y adolescencia.

365 cuentos de la abuelita: Este libro me lo regalaron cuando tenía como seis años y, aunque era una historia para cada día y algunos cuentos eran tan largos que los dividían en varios días, recuerdo que yo los leí en dos o tres semanas. Me acuerdo que en esta obra había cabida para todo: una niña caprichosa que solo quería cenar "cabritillo asado, queso y miel", muchachas preciosas de ojos azules y cabellos largos a las que siempre aspiré parecerme, jóvenes simples que debían conquistar su destino a punta de valentía y metáforas sobre la vida, la muerte y la libertad. Recuerdo que, a fuerza del uso permanente, lo desencuaderné y se fueron perdiendo las hojas. Con el tiempo, el libro se perdió definitivamente. Si alguna vez lo consigo en una librería prometo comprarlo, tratarlo un poco mejor y darle, en mi biblioteca, el puesto de honor que se merece.

La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson: Este es, sin dudarlo, el libro de las navidades de mi infancia y adolescencia. Como me lo regalaron un 24 de diciembre, tomé la costumbre durante varios años de comenzar a leerlo en la misma fecha. Jim Hawkins, John Trelawney, Ben Gunn y Billy Bones llenaron de aventuras, emoción y suspenso mis diciembres. Aunque ya sabía el final, no podía evitar sobresaltarme con cada giro de la historia y descubrir nuevos detalles que antes había dejado pasar. Dos personajes me encantaban: Long John Silver, el bribón pero simpático pirata que le pone picante a esta historia y el doctor David Livesey, hombre correcto y sensato que a mí me parecía simplemente perfecto. Ya desde hace varios años no lo he leído y temo que quizás sí retome esta costumbre ya no sea igual. Prefiero mantener a estos personajes, por los momentos, en un lugar privilegiado y especial de mis recuerdos.

La cabaña del tío Tom, Harriet Beecher Stowe: Me lo regalaron a los diez u once años, junto a La isla del tesoro, y también tuve oportunidad de leerlo antes de que terminara el año. Sin embargo, no se me ocurrió reelerlo en un buen tiempo y, por supuesto, no lo hice en navidad. Si ustedes han leído esta obra, sabrán que es tan triste y desoladora que deja un hueco en el corazón que es difícil de tapar. Creo que fue el primer libro que leí sobre la esclavitud por lo que me costó digerir y entender tanta maldad, injusticia y crueldad. Aunque no lo recomendaría para una época tan festiva, sí le agradezco que me haya hecho entender las distintas y oscuras facetas que puede adquirir la naturaleza humana.

El libro ilustrado de los mitos, de Neil Philip: Esta ha sido de las mejores obras que me han regalado y fue un obsequio de Navidad que me dieron, si no estoy mal, cuando tenía 12 años. Este libro magnífico compilaba mitos de diversas culturas que abordaban desde los orígenes de la tierra y la humanidad hasta las historias de dioses que controlaban cada aspecto de la vida del hombre, sin olvidar los relatos sobre el fin del mundo. Recuerdo que cada tanto lo releía -muchas veces en diciembre- para volver a revivir los 12 trabajos de Hércules, visitar con Loki y Thor la tierra de los gigantes y recordar cómo Ganesha había terminado con una cabeza de elefante. Esta obra hizo que me apasionara por la mitología y me permitió conocer otras culturas y otras visiones sobre la vida, la naturaleza e, incluso, la muerte. 
 
Joanna Ruiz Méndez

lunes, noviembre 14, 2016

Volver a la poesía


Shawn Reza / Pexels.com

 Hace algún tiempo, vivía obsesionada con la poesía. Incluso, tuve mi propio cuaderno de poemas y tomé un Taller de Poesía cuando era estudiante universitaria. De alguna manera, y por las tantísimas vueltas que da la vida, se me olvidó lo mucho que me apasionaba este género.
En estos días, revisando mi biblioteca, vi La Universidad Desconocida de Roberto Bolaño y me di cuenta que no solo está entre mis pendientes sino que también puede ser una maravillosa forma de reconectarme con mi antigua pasión de leer poesía. Y quien sabe, quizás también de escribirla.
Mientras vuelvo a los linderos de la poesía de la mano de Bolaño, les dejo una lista de mis diez poemas favoritos, esos que de una u otra manera siempre me han acompañado a lo largo de mi vida. Quizás también los anime a reconectarse o afianzar los lazos con ese universo poético que todos llevamos dentro de nosotros.

1) Poema de amor número 20, de Pablo Neruda.
2)  Los dados eternos, de César Vallejo.
3) Corazón coraza, de Mario Benedetti.
4) Keeping things whole, de Mark Strand.
5) Sonatina, de Rubén Darío.
6)  Ningún amor cabe en un cuerpo solamente, de Eugenio Montejo.
7) Rima LIII, de Gustavo Adolfo Bécquer.
8) If,  de Rudyard Kipling.
9) Se eu morrer novo, de Fernando Pessoa.
10) La trenza, de Tadeusz Rozewicz.

Joanna Ruiz Méndez

lunes, noviembre 07, 2016

Things Fall Apart, de Chinua Achebe





"At the most one could say that his chi or personal god was good. But the Ibo people have a proverb that when a man says yes his chi says yes also".*

Todos los libros suponen una travesía no solo en el espacio sino en el tiempo. Con Things Fall Apart  (Anchor Books, 1994), de Chinua Achebe, me trasladé al día a día de una aldea nigeriana entre finales del siglo XIX y principios de XX. Sumergirme en esta historia fue adentrarme en un territorio desconocido y, aunque al principio pensé que sería difícil seguirle el hilo, pronto fue fácil reconocer en sus personajes características y emociones universales e inherentes al ser humano en cualquier lugar del mundo.
En la primera parte de Things Fall Apart (en español, Todo se desmorona) le seguimos los pasos  a Okonkwo, un hombre fuerte perteneciente a la tribu Ibo y residente de un pueblo ficticio llamado Umuofia. A través de diversos capítulos, el lector conoce varias facetas del protagonista: es un personaje prominente en la sociedad, un luchador temido por todos y un machista que trata con rudeza a sus tres esposas y que, sin embargo, siente debilidad por una de sus hijas: Enzinma.
Aunque Okonkwo es profundamente respetado en su comunidad, no está exento de cumplir ciertos deberes para seguir siendo considerado un ciudadano ejemplar. Sin embargo, él no cuestiona ninguna decisión colectiva, por difícil que sea de seguir. Ha luchado mucho para obtener la posición que tiene en su comunidad. Sabe lo que debe hacerse y no es un hombre que caiga en sentimentalismos. Tiene un sistema de creencias inalterable, el mismo de su tribu. Y es a través de él y su familia que conocemos la sabiduría de los Ibo, sus acciones crueles y sus momentos de generosidad, su manera de impartir justicia, de celebrar la vida y de afrontar la muerte.
De repente, Okonkwo cae en desgracia y con él su familia. Desterrado a la tierra de su madre, debe reconocer que la gloria que conocía ya no le pertenece y, probablemente, no volverá a pertenecerle. El mundo de Okonkwo y sus pares se empieza a desvanecer con la llegada del cristianismo y la imposición de una nueva forma de ver la vida. Desde el exilio, solo puede ser testigo lejano de la debacle; cuando vuelve a Umuofia, se involucra para detenerla, pero ya es demasiado tarde. En esta segunda parte del libro hay reflexiones luminosas y profundas sobre el dolor, la fe y la ruptura de las tradiciones.
Things Fall Apart es un libro profundamente humano, que nos entrega un universo de creencias, vivencias y costumbres absolutamente diferentes al que conocemos y que, sin embargo, lo hace sentir cercano e inteligible. Es de las mejores obras que he leído, una que se hace inolvidable y que, independientemente que la hayamos culminado, nos sigue acompañando por mucho tiempo.

Joanna Ruiz Méndez


* "A lo sumo uno podría decir que su chi o dios personal era bueno. Pero los Ibo tienen un proverbio que dice que cuando un hombre dice sí, su chi también dice sí".



Fuentes de referencia:

Egbunike, E. (26 de marzo de 2013). Chinua Achebe: Have Things Really Fallen in Place?. Feathers Project. Recuperado el 23 de octubre de 2016 de http://bit.ly/2finehU



Popeski, C. (22 de junio de 2014). Lower Nigeria in Chinua Achebe’s Things Fall Apart. Booma. Recuperado el 23 de octubre de 2016 de http://bit.ly/2fxAUX2
SparkNotes. Things Fall Apart, Key Notes. Recuperado el 23 de octubre de 2016 de http://bit.ly/2egy238