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martes, mayo 24, 2016

Bogotá: tres datos literarios

La segunda vez que vine a Bogotá -la primera vez tenía 4 años y, la verdad, casi no tengo recuerdos de ese viaje- me sorprendí gratamente con sus librerías encantadoras, en las que uno podía quedarse horas esculcando y consiguiendo maravillas. Desde que vivo aquí, sigo confirmando que esta ciudad tiene mucho que ofrecerle a una amante de los libros como yo. Aquí les dejo tres recomendaciones que a ustedes, que seguros también son lectores voraces, les van a encantar: 

Casa-Librería Wilborada 1047: El encanto de esta librería comienza desde su nombre: Wilborada es la santa patrona de los libreros y las librerías y  fue canonizada en el año 1047. ¿Otro dato curioso? El lugar siempre abre a las 10:47 a.m. 
Pero más allá de esta serie de datos, lo que hace a esta librería un rincón maravilloso de la ciudad es que está ubicada en una casa preciosa -construida en 1943- cuya arquitectura es fascinante, en donde hay muebles cómodos en los que uno puede sentarse a ojear obras literarias por horas, estantes repletos de libros en cada piso y un café de Café Cultor en el que uno puede comer y tomar algo rico mientras disfruta de ese ambiente especial. Este lugar combina tantas cosas que me gustan que aunque solo he ido un par de veces es, definitivamente, uno de mis lugares favoritos en Bogotá. Dirección: Calle 71 #10-47, Interior 4. 







Biblioteca Virgilio Barco: Aunque sé que la mayoría de las cosas se consiguen en internet, mi alma de viejita me insiste que no abandone las bibliotecas. No solo consigo información que no he podido ubicar en Google -aunque usted no lo crea- sino que también existe un encanto especial en meterse en estos espacios amplios, llenos de libros y un poco de polvo, totalmente dispuesto a encontrar tanto lo que uno está buscando como aquello que el azar ponga en nuestro camino. 
Aunque he visitado varias bibliotecas en Bogotá, la que más me ha gustado hasta ahora ha sido la Virgilio Barco; su arquitectura imponente, sus espejos de agua y el ambiente natural que la rodea hacen que uno escape por un rato del caos de la ciudad. Como forma parte de la Red Capital de Bibliotecas Públicas, uno puede tomar libros prestados con solo sacar su carnet -el proceso, en mi caso, demoró menos de media hora-. Si tienen la oportunidad, no dejen de visitarla. 
Dirección: Avenida Carrera 60 # 57-60

Nota: Aunque la biblioteca es preciosa, salir de noche no es una experiencia agradable. Ni un solo poste de luz alumbra los alrededores, por lo que uno siente que está caminando prácticamente a ciegas. Sería ideal que el alumbrado público funcionara mejor por esta zona.

Biblioteca Virgilio Barco

Biblioteca Nacional de Colombia: Hace más de dos años fui por primera y única vez a la Biblioteca Nacional. Me gustó mucho y me gustó aún más saber que muchos de los recursos que tienen están disponibles en versión digital. En las Colecciones Digitales pueden conseguir diversos tipos de documentos, entre los que están novelas, fotografías, incunables, mapas, cortometrajes, etc. Vale la pena que las revisen.


Joanna Ruiz Méndez

viernes, enero 16, 2009

Un paraíso para lectores

Bogotá es eso. Un paraíso para la gente fanática de los libros, como yo. Allí hay librerías de todo tipo: grandes, pequeñas, modernas, anticuadas, baratas y carísimas. Uno elige. Y eso es lo verdaderamente difícil: elegir. Porque uno quiere comprarlo todo, leerlo todo, esculcarlo todo en esas librerías espléndidas. Y además, la atención de los libreros es excelente y tienen un amplio conocimiento de los libros que venden. Como dije, un paraíso.
No puedo quejarme de mis compras. No sólo me traje libros valiosísimos para mi tesis, sino que compré otros que tenía pendientes como Entrevista con la historia de Oriana Fallaci, El imperio de Kapuscinski y varios de Thomas Mann. Pero igual quedé picada. No sólo por los libros que no me pude traer, sino por las comparaciones odiosas que inevitablemente hice en mi cabeza.
Me piqué porque ellos tienen a Thomas Mann y nosotros autoayuda en abundancia. Porque sus libreros son cultos y los nuestros preguntan ¿cuál es el autor? si les pides Cien años de soledad. Porque ellos tienen librerías con muebles en donde te puedes sentar a hojear los libros con calma y nosotros librerías impersonales que venden libros como si fueran enlatados. Y me piqué porque si aquí a la gente le importara leer más o leer mejores cosas, nosotros tendríamos librerías como las bogotanas. Porque, no hay duda, las librerías son un reflejo de la sociedad. Y lo que reflejamos da pique. Y también tristeza.

Joanna Ruiz Méndez